Exposición Interior – Exterior en la sala Eduardo Chicharro perteneciente a la Asociación española de pintores y escultores en Madrid.








Interiores y exteriores fueron los dos temas de esta exposición, donde recogía una serie de ejemplos sobre el punto del que parte mi trabajo.
Es la naturaleza que complemento a diario en mi ritmo de vida; de los paseos por el campo, por la sierra, fuente de energía y recreo que preferentemente se convierte en tema artístico. A menudo se alargan las salidas a extendidas travesías cargadas de caballete y utensilios, y mi perro.
La observación al natural sigue siendo la piedra angular para plasmar la realidad en la que nos movemos, imprescindible para recrear una experiencia de lo real. Un proceso contemplativo, único para apreciar los matices que envuelven los objetos, las líneas, los diferentes planos de perspectiva, los valores dela luz, la tonalidad del color, y el aire.
Como es natural no todos los días nos permite disfrutar y emprender las tareas de pintar al aire libre. Aquellas jornadas se ofrecen para iniciar el estudio de motivos propios del estudio, -a modo de entrenamiento- con temas como retratos, o autorretratos por falta de modelo, y bodegones y otros interiores; preferiblemente bajo la luz natural o frente a la luminaria de bombilla incandescente. Los temas del interior en realidad se asemejan a los del exterior en cuanto a la sencillez de su contenido. Son caminos paralelos.
El color surge también como una captura de lo real, intentando que la pincelada perfile las formas de las superficies representadas. Aún queda mucho recorrido para ir sintetizando y englobando la esencia de las cosas, el movimiento y ritmo de la composición. El colorido y la luz que prodiga generosamente en Castilla me animan a progresar en cada etapa que espero agotar.



